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Tony Dicochea

  • Recapitulando, como decía nuestro ilustre e inolvidable maestro de Geografía de la Secundaria Unison, Aureliano Corral Delgado: La serie Dodgers/Padres, será del 4 al 6 de mayo en Monterrey. http://www.arrobadeportes.com/?p=48091

 

Por Jesús Alberto Rubio.

El próximo sábado el Salón de la Fama del deportista Nogalense entronizará ni más ni menos que a Tony Dicochea, uno de los más grandes lanzadores de nudillo de la pelota mexicana.

Luis Alarcón Cota, presidente del consejo municipal de ese recinto, informÓ que la ceremonia se llevará a cabo a las 10:00 horas en el Teatro Auditorio de Nogales, para posteriormente ir al Salón de la Fama para la develación de las placa.

De él  he escrito diversas ocasiones.


Inclusive en el “viejo” sitio de la Asocrodes, en dos grandes capítulos:

http://asocrode.blogspot.mx/2008/02/tony-dicochea.html
http://asocrode.blogspot.mx/2008/02/la-bola-de-nudillos-y-tony-dicochea.html

Verá qué clase de historia y trayectoria.

De todas formas, de una vez y rápido, Luis Alarcón nos hizo llegar el siguiente texto que habla de la formidable trayectoria de Dicochea:

Ángel Antonio “Tony” Dicochea Romero nació el 13 de junio de 1929 en Nogales, Sonora y destacó en el béisbol desde muy joven.

En 1949 era ya un valioso novato producto del deporte amateur de su ciudad natal que reforzó a la selección Sonora en el nacional de béisbol celebrado en Chihuahua.

El mismo año incursionó en el béisbol profesional con los Charros de Jalisco; también militó con los Tuneros de San Luis Potosí, Diablos Rojos del México, Tecolotes de Nuevo Laredo, Sultanes de Monterrey, Mayos de Navojoa y Cafeteros de Córdoba de la liga Veracruzana.

En sus inicios Tony fue un buen lanzador de rectas y curvas que bregaba con dificultad para consolidarse entre los mejores pitchers de las ligas de verano e invierno del béisbol mexicano; sin embargo, un efímero pero fructífero encuentro con el legendario Daniel “La Coyota” Ríos, quien enseño a Tony a lanzar la “bola de nudillos” cuando ambos jugaban para los Mineros de Cananea en la Liga Arizona-México (1955- 1956), cambió el rumbo de la historia beisbolística del connotado pelotero nogalense.


Tres años de subsecuentes, cuidadosas y extenuantes jornadas de ensayo, fueron necesarias para que el nogalense lograra perfeccionar el lanzamiento de “knuckle ball”.

A partir de entonces se convirtió en figura estelar del pitcheo mexicano; su “bola de nudillos” fue unánimemente reconocida como la más venenosa y temida por los bateadores del circuito.

Así se expresó de él Rubén Gómez, estelar pitcher liga mayorista quien brilló con los Gigantes de San Francisco en una plática con el empalmense Ronnie Camacho:

“…Ronnie, he visto lanzar a Charlie Hough, inclusive yo me incluyo, pero jamás había visto a un lanzador tirar el knuckle ball, como lo hace ese tipo Dicochea, o como se llame. Lo lanza tan duro que parece una recta, pero que va, viene rompiendo rápido y hacia abajo y lo mejor que cae de strike”.

También los receptores atestiguaron la gran dificultad que implicaba mascotear los misteriosos lanzamientos de “mariposas” del “Indio de Nogales, caracterizados por experimentar gran rapidez, movimientos oscilatorios y súbita caída. Entre los catchers que hicieron mancuerna con nuestro Tony Dicochea destacan Earl Taborn, Alfonso “Gallina” Peña y Jaime Corella.

La hazaña más grandiosa de Tony Dicochea la realizó el jueves 26 de diciembre de 1963, lanzando para los Mayos de Navojoa, un juego de quince entradas que se mantuvo cero a cero hasta que el “indio de Nogales” como apodaban a Tony, pegó un descomunal cuadrangular por el jardín central contra el pitcher Juan Suby de los Rieleros de Empalme.

A decir de los cronistas, Ramón “El Diablo” Montoya trató de atrapar el batazo pero terminó estrellándose contra la barda, para, a la postre, ser internado en una clínica de Navojoa.

El también inmortal Ronnie Camacho describió esa gran hazaña de nuestro Tony Dicochea, de la siguiente manera:

“…Todavía recuerdo aquel juego en Navojoa. Juan Suby lanzaba por nosotros los Rieleros de Empalme y Tony Dicochea por los Mayos de Tomas Herrera.

Nos fuimos a entradas extras empatados a cero y nosotros los bateadores íbamos y veníamos. Esa noche el “Indio” estaba cortante; el lanzamiento favorito (knuckle ball) ni tan siquiera lo tocábamos.

Y fue en la entrada número 14 cuando decidió el juego con un largo jonrón por el centro del parque Revolución para el 1-0 definitivo.

En la noche después del juego, fuimos a cenar al único lugar que estaba abierto y ahí estaba el gran Dicochea. Nos acercamos a él y le dijimos casi en coro: “Indio”, qué clase de exhibición diste, te felicitamos. Y aquel hombre, se paró y habló: “Díganle a Suby que fue un digno rival, este juego ha sido el mejor de mi vida”.