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Los trocitos de cosas que querían

Por Sylvia Teresa Manríquez

 

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada…

…están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

Fragmento del poema “Desaparecidos” de Mario Benedetti

 

Esta mañana escuchaba en televisión testimonios de familiares de personas desaparecidas.

Escuché a Pedro. Se encontró un cuerpo, y se le clasificó como “occisa desconocida”, no hicieron nada por identificarlo. Después de mucho exigir una comparación de perfiles genéticos la muestra se identificó. Lamentablemente era el cuerpo de mi hija, mi petición lógica era que me lo entregaran, pero no estaba en la fosa, no apareció… eso no tiene nombre, eso es horroroso, algo terrible.

Escuché a Minerva. Nos amenazaron para no denunciar el secuestro de mi esposo, tuvimos que desplazarnos del estado… irnos con lo que teníamos puesto… y con la esperanza de encontrarlo. Nunca le hicieron las pruebas de ADN, se lo entregaron a otras personas, hicieron el sepelio y cremaron a mi esposo.

Escuché a una madre. Después de la detención de uno de los secuestradores yo llevé a la gente para que escarbara en la casa de seguridad, se encontraron dos cuerpos y yo identifico a uno, es mi hijo. Ahorita venimos detrás de la camioneta de servicios periciales porque se trasladaron los cuerpos que encontramos en la casa de seguridad para que una empresa privada haga las pruebas de identificación.

Escuché a Sandra. Encontraron a mi hijo el cuatro de enero de 2015, estaba entero cuando lo encontraron, se pudo identificar, lo reconocí por su cara, su color de piel, su cabello, su estatura, pues es mi hijo. Es febrero de 2017 y aun no me lo pueden entregar porque no hay reactivos para procesar la prueba de ADN me dicen.

Escuché a la dirigente del Colectivo de Desaparecidos Solecito explicar que de un universo de miles nomas se tienen poco más de doscientas personas que ya se han tomado muestras de ADN. Entonces la persona que deja su perfil piensa que se va a comparar con los perfiles de los cuerpos y eso no está sucediendo.

También me escuché a mi misma susurrar que eso pasa en Veracruz, muy lejos de aquí, tratando de minimizar el terrible impacto que esos testimonios me dejaron. Pero sé que es posible que también acá suceda algo parecido, alguna vez, y en todo el país.

No puede creerse la falta de sensibilidad y la prepotencia con que se trata a los familiares de desaparecidos y desaparecidas.

Sabemos que el destino de muchos connacionales es incierto. Revisando información encuentro que según cifras del Secretariado Ejecutivo del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) de 2006 a 2016 desaparecieron 29 mil 903 personas.

Pienso en las familias de quienes no se sabe donde están. En las personas que no cesan la búsqueda, que combaten el desánimo y la impotencia con esperanza, y en quienes al final de la búsqueda, encuentran que los restos de su ser querido y por fin encontrado, se han extraviado por negligencia, ineptitud o desinterés.

Pregunto que ha sido de los trocitos de su vida, de los trocitos de pequeñas cosas que amaron, como dice el poema de Benedetti. ¿Qué ha sido de la justicia?
… cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían…

Fragmento de “Desaparecidos” de Mario Benedetti

 

@SylviaT   Correo: sylvia283@hotmail.com